Seguramente has escuchado el término glucosamina cuando se habla acerca de las articulaciones. Bien, esta sustancia la podemos encontrar en los crustáceos, hongos y otros organismos.
En el caso del hombre, la glucosamina es un amino sacárido natural que produce nuestro cuerpo durante la niñez y la juventud, el cual tiene un papel muy importante en la reparación y formación de cartílagos, sin embargo, a través de los años la producción de esta sustancia disminuye y se ve reflejado en la salud articular.
Es importante señalar que el cartílago es tejido firme y flexible que recubre los huesos y da soporte a diferentes partes del cuerpo como la tráquea y la nariz, por otro lado, es indispensable para el movimiento ya que permite que los huesos puedan deslizarse uno sobre otro y les brinda protección al evitar que exista mayor fricción entre ellos.Cuando un cartílago se ve dañado o inflamado, puede dar origen a problemas en las articulaciones, ocasionando dolor y dificultad en el movimiento.
Las funciones fisiológicas de la glucosamina sobre las articulaciones del cuerpo son las de estimular la producción de sustancias denominadas glucosaminoglucanos, los cuales son componentes estructurales del cartílago, así como participar en la incorporación de azufre en el mismo, al obtenerse a través de la alimentación. Esta sustancia también se ve involucrada en la formación de tendones, uñas, ojos, piel, ligamentos, huesos y válvulas del corazón, sin embargo, ante la disminución de su producción a través de los años, los principales daños son a nivel articular.
En la actualidad se utiliza el sulfato de glucosamina como auxiliar en el tratamiento de padecimientos articulares como la artrosis y osteoartritis, sobre todo en la rodilla, ya que ha mostrado cierto beneficio para fortalecer los cartílagos y sintetizar sustancias útiles para su correcto funcionamiento.
El sulfato de glucosamina es soluble en el agua, por lo que al entrar al organismo es fácilmente absorbido a través del intestino delgado y se distribuye por diferentes tejidos, además puede ser absorbido eficientemente por los cartílagos de las articulaciones.
Es importante que cualquier medicamento administrado como parte del tratamiento de padecimientos articulares, sea consultado con el médico, ya que dependiendo de las características presentes en el individuo y su historial clínico podrá combinarse o no, con otro tipo de sustancias para mejorar el tratamiento y obtener resultados exitosos.
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